Recientemente publicamos nuestra idea de que el impacto en la bolsa de la guerra de Irán debía interpretase bajo la óptica de la evolución de las previsiones de consenso de los beneficios de las empresas de los principales índices, que en aquellos momentos parecían evolucionar correctamente.
Ahora disponemos de cifras que ya incorporan los efectos esperados (a fecha de hoy) de la guerra de Irán, incluyendo el precio del petróleo, que por cierto, sólo está caro si se paga al contado: unos 100$/barril; pero no tanto con entrega a un año vista: ronda tan solo 74.
Al calor de las publicaciones de beneficios del primer trimestre, que casi siempre incorporan las previsiones de las empresas para el resto del año, ¿cuál es el resultado? Pues muy positivo: para el conjunto del SP500, se espera que los beneficios crezcan a doble dígito en los próximos tres años, y, lo que, es más, en los últimos meses esta expectativa incluso ha mejorado ligeramente. Y Europa, que había ido rezagada en los últimos años, se ha unido al carro y está en la misma situación.
Por este motivo, el índice SP500 ha subido un 7% en lo que va de año y el europeo (Stoxx Europa 600) un 5%. Estas cifras están justificadas por el crecimiento de beneficios, que si suben a doble dígito anual (como es el caso) deberían dar lugar (con PERs constantes) a subidas similares de los índices.
Pero ¿es válida la hipótesis de per constante? Quizás fuera discutible en el caso de los EEUU, con PERs rondando las 18 – 20 veces según que año de los próximos tres escojamos, pero es claramente correcta en el caso europeo, con PERs de 12 – 15 veces, muy en línea con los múltiplos medios del pasado.
En el caso europeo, además, se da una feliz circunstancia: las ROEs (return on equity, o sea rentabilidad sobre recursos propios), que antaño eran de apenas el 15%, se han ido por encima del 20%. O sea que la rentabilidad que las empresas le sacan a los beneficios que retienen es ahora bastante atractiva. Ya era el caso (y lo sigue siendo) en los EEUU, pero ahora también lo es en el viejo continente.
En resumen, al calor de los eventos recientes, en particular las publicaciones de beneficios, la inversión en bolsa, y en particular la europea, tiene atractivos a considerar.



